Desde sus orígenes, el hombre ha tenido la necesidad de trasladar productos de un lugar a otro, por lo que para llevar a cabo esta distribución de forma adecuada comenzó a utilizar pieles, cestos, jarras, etc., con la finalidad de que sus productos o mercancías no sufrieran daño alguno durante su traslado. Desde aquel entonces y a lo largo del tiempo, se han ido perfeccionando las técnicas de distribución mediante el uso de envases y embalajes adecuados a las diferentes necesidades de protección.

Podemos definir que el embalaje es aquel material que envuelve, contiene y protege a los productos envasados. Además, debe facilitar, proteger y resistir las operaciones de transporte y manejo, Así como identificar adecuadamente su contenido, según la legislación vigente en el país de destino.

Cabe destacar que el material de embalaje más utilizado para la distribución de productos a nivel internacional es el cartón corrugado. Principalmente, en la elaboración de cajas, debido a las características de protección, resistencia y fácil acomodo en tarimas.

Sin embargo, se han ido desarrollando diferentes alternativas con materiales que permiten al exportador seleccionar de manera adecuada el embalaje que proteja de una manera mucho más eficiente y óptima sus productos.

El material de acolchonamiento es de suma importancia en la distribución de mercancías y se define como el material o producto colocado alrededor de uno o varios artículos en el interior de un embalaje, a fin de protegerlos contra impactos y vibraciones a lo largo de la distribución.

Actualmente, existe una gran variedad de materiales de acolchonamiento. Tales como el poliestireno expandido, las burbujas de aire sellado, bolsas de aire, separadores de papel, espuma de poliuretano, etc. Los cuales se utilizarán dependiendo del producto a transportar, ya que mucho tiene que ver la adecuación del producto con el material de empaque seleccionado.

Dentro de las principales funciones que deben cumplir los embalajes, destacan las siguientes:

Proteger a los productos y envases de consumo, y mantenerlos juntos. Es muy importante que durante la distribución, los productos se muevan lo menos posible, y si esto sucede, que el movimiento sea uniforme para evitar daños a la mercancía, razón por la que las cargas deben estar acomodadas de una manera adecuada en la tarima.

Cumplir con las normas y requisitos que deben aparecer impresos sobre su superficie. Al igual que los envases, los embalajes deben proporcionar información acerca de su manejo posconsumo, para evitar la generación de basura.

Adaptarse a las dimensiones estándares de la tarima. Esto con la finalidad de evitar daños a la carga, ya que, al existir espacios en la tarima, la carga se desalineará provocando inestabilidad y pérdida de resistencia a la compresión. Por el contrario, si se rebasa la superficie de la tarima, habrá dificultad en el acomodo dentro del modo de transporte, además de que las cajas de cartón corrugado se colapsarán, ya que los vértices de éstas son los puntos de mayor resistencia y al quedar suspendidos en el aire, no tienen el apoyo suficiente para soportar el peso de la carga.

Tener capacidad para resistir el apilado. Uno de los aspectos importantes durante la distribución de productos es que las cargas puedan acomodarse una sobre otra sin que se colapsen, por lo que deben presentar una resistencia adecuada al apilamiento.

Permanecer estable cuando está paletizado. Al acomodar la mercancía en la tarima, es fundamental que ésta no se mueva para evitar daños. Para ayudar a la estabilidad de la carga es recomendable envolverla con película de plástico estirable.

Contener un número uniforme y coherente de unidades de consumo para la venta al detalle. Asimismo, es importante que los embalajes cuenten con un diseño ergonómico en cuanto a peso, volumen y forma, que permita una manipulación eficiente.

Reducir el máximo de espacios vacíos. Para evitar la inestabilidad de las cargas y que éstas se dañen, es necesario que no existan huecos, por lo que se puede utilizar material de empaque.

Tener una adecuada impresión, diseño e identificación. Para hacer más eficiente la logística de distribución, es necesario que los embalajes puedan identificarse de manera más rápida y sencilla, con la finalidad de evitar confusión en su manejo.

Ser lo más ligero posible y a su vez, poder soportar la carga requerida. Para evitar costos significativos por el peso de la carga, se recomienda al exportador, utilizar materiales ligeros como las tarimas de papel.

Debe ser reutilizable, reciclable y, en un caso extremo, incinerable para cumplir las normas de envase y embalaje residuales y de medio ambiente que rigen en el país destino.

Al seleccionar el material de embalaje, es necesario tomar en cuenta, entre otros, los siguientes aspectos:

  • Características del producto.
  • Características climatológicas de la ruta de exportación.
  • Restricciones en el país destino (principalmente ecológicas).
  • Costos.

La ventaja de utilizar el material de empaque adecuado es, sin duda, reducir los daños por impacto a los productos, incrementar su resistencia a la compresión y protegerlos durante todo el trayecto de distribución.

Desde el punto de vista ecológico, todos los materiales de empaque al ser de papel, cartón y plástico se pueden reciclar.

Aspectos a considerar para la selección adecuada del envase y embalaje para exportación

Para diseñar o seleccionar el envase adecuado, es de suma importancia conocer las características físicas y químicas del producto a envasar. Además, es importante determinar la dosificación más adecuada, ya sea a granel o en un envase. Para el caso de elegir un envase, es conveniente conocer las tendencias en el uso de materiales de envase en el mercado nacional e internacional, de tal manera que sea posible hacer una mejor elección en los tipos de envases, presentación y dosificación que se adecuen a las necesidades de los consumidores.

Se deben evaluar por lo menos tres propuestas de materiales y diseño que sean apropiadas al mercado de destino, con la finalidad de encontrar la solución más adecuada para la empresa. Es importante destacar que una buena selección del envase no siempre es aplicable a todas las empresas en general, ya que el volumen, los costos, la distribución y el sector de mercado son diferentes para cada caso.

Es importante también, llevar a cabo pruebas de laboratorio, también llamadas pruebas de simulación de transporte para conocer la compatibilidad del envase con el producto, en el que se evalúa el comportamiento del producto en un determinado envase y se simulan las condiciones de manejo, almacenaje y distribución. La finalidad de estas pruebas de simulación es evitar pérdidas económicas por merma o por especificaciones de los materiales que excedan los límites aceptables.

Así mismo, la fabricación debe ir acompañada de un monitoreo para evaluar el comportamiento y aceptación del producto a lo largo de su comercialización; generalmente, se realizan pruebas piloto en los mercados de destino.

En cuanto a las características de los envases, es muy importante optimizar los costos sin sacrificar la calidad. Para esto, es conveniente estandarizar los envases y conocer las cotizaciones de posibles proveedores, así como la de sus pedidos mínimos. Esto puede ayudar a determinar si el volumen de producción permite amortizar los moldes o es más conveniente utilizar envases de línea.

También, se debe elaborar un listado de los requisitos de los materiales para envasar. Entre mejores y más detalladas sean las especificaciones, menor será el número de errores en el envasado.

Finalmente, se deben identificar los materiales usados por empresas que elaboran productos similares para contar con una buena orientación hacia mejores niveles de competencia comercial.

Una vez que se tiene el envase adecuado, es necesario diseñar un embalaje óptimo, tomando en cuenta las diferentes alternativas que se tienen de materiales de empaque y sistemas de transporte.

Para la selección del embalaje, el exportador debe conocer las características del producto ya envasado (dimensiones y peso). También, es necesario considerar la dosificación del producto, es decir, el peso máximo del producto por embalaje. En el caso de que el manejo se realice de forma manual, es recomendable que no exceda de los 22.6 kg para tener un mayor rendimiento del personal, así como para su seguridad.

Los parámetros de protección en cuanto a la resistencia a la compresión, resistencia a impactos, a la humedad, etc., permiten determinar espesores de materiales, uniones y ensambles. De igual manera, para la selección de los materiales, es indispensable considerar aspectos económicos además de las especificaciones básicas.

Por lo que respecta al diseño del embalaje en sí, es recomendable presentar diversas configuraciones o acomodos en la tarima para alcanzar la solución óptima. La clave está en acomodar de manera adecuada el producto dentro del embalaje, así como las combinaciones de acomodo que tendrá en los diferentes modos de transporte. A este aprovechamiento óptimo de la capacidad del transporte se le denomina modulación de los embalajes.

Finalmente, podemos destacar que el embalaje en la dinámica de exportación deberá seleccionarse de manera adecuada para que éste se convierta en un elemento estratégico durante el proceso logístico. De lo contrario se volverá un elemento crítico, con todos los daños y pérdidas cuantitativas y cualitativas.

 

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